Nyksund (Noruega)

Posiblemente os sintáis identificad@s con esto:

Después de trabajar llegas a casa, has pasado 12 horas fuera. Tienes un hogar bonito, muebles de diseño, electrodomésticos modernos. En el trabajo ocupas una buena posición, o tal vez no, pero necesitas el dinero. Pasas el fin de semana con tu familia o amigos en la segunda residencia de la playa o la montaña, tienes 1 mes de vacaciones pagadas, las cuales intentas dosificar durante todo el año para exprimirlas al máximo, y así tratar de engañar al tiempo, pensando que disfrutas de mucha libertad. Cuando llegan las ansiadas vacaciones las planificas como si de un guión de teatro se tratara:

  • Día 1: Aquí…
  • Día 2: Allá…
  • Etc….
  • Día 14: Regresar a casa para trabajar.

Tu ritmo de vida es caro, pero te limitas a seguir la corriente social que te rodea y te consuelas pensando que un día tendrás una pensión, dinero y tiempo…tiempo, pensamos que tenemos mucho cuando somos pequeños, y a medida que crecemos notamos como cada vez sentimos que avanza más rápido.

El tiempo tiene mucho valor y no podemos comprarlo, pero lo vendemos incluso sin saber cuánto nos queda. Queremos mantenernos en el circuito social, tener un estatus, y pensamos que de ese modo no nos vamos a sentir rechazados. Para ello entregamos lo más valioso que tenemos; tu tiempo. Tu libertad. Vives en un circuito cerrado de donde no hay otra salida porque ya no sabes vivir con menos de lo que ganas, ya no sabes conformarte con lo esencial y lo fundamental. Pasas horas en el trabajo, o cambias de puesto para aumentar tus ingresos, o bien tienes dos trabajos y así comprar más cosas que realmente no necesitas.

Más ropa de marca, móvil más moderno, coche nuevo, casa más grande, otra casa…y pagar todo esto te cuesta tu tiempo.

La palabra mágica son: vacaciones. La palabra viene del latín vacation-que significa libre de algo.

La mayoría de la gente tiene vacaciones o “está libre” un par de veces al año. Necesitan estar libre de la vida que viven, porque no se sienten felices. Y durante este tiempo de vacaciones gastan mucho dinero porque sienten que pueden disfrutar más el poco tiempo que tienen. El concepto de la libertad se reduce a unos pocos días al año, con las esperanzas puestas en la tan ansiada fecha de jubilación, y aplazamos nuestra libertad, sin reflexionar si vivimos en una esclavitud que libera, o en una libertad que esclaviza.

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