Tal vez mucha gente se sienta [email protected] con esto: Llegas a casa después de trabajar y estar fuera 12 horas. Tienes un hogar cómodo y decorado a tu gusto; muebles funcionales, electrodomésticos modernos, accesorios que te hacen la vida más cómoda, etc. En el trabajo tienes una buena posición, o tal vez no, pero necesitas el dinero. Pasas el fin de semana con tu familia o amigos en la segunda residencia de la playa o la montaña, tienes 1 mes de vacaciones pagadas, las cuales intentas dosificar durante todo el año para exprimirlas al máximo, y así tratar de engañar al tiempo, pensando que disfrutas de mucha libertad. Cuando llegan las ansiadas vacaciones las planificas como si de un guion de teatro se tratara:

  • Día 1: ir al punto «A» y a tal hora
  • Día 2: desplazarse al punto «B»
  • Día 3: más actividades
  • Día 4: te sorprendes por que ya pasaron 4 días! 😨
  • Día 5: necesitas descansar, pero no puedes, el tiempo no espera y las actividades son muchas
  • Día 6, 7, 8…
  • Día 14: regresar a casa para volver al trabajo
  • Día 15: trabajas con síndrome post-vacacional

Necesitas dinero para financiar tu estilo de vida, pero te limitas a seguir la corriente social que te rodea y te consuelas pensando que un día tendrás una pensión, dinero y tiempo…tiempo, pensamos que tenemos mucho cuando somos pequeños, y a medida que crecemos notamos como cada vez sentimos que el tiempo avanza más rápido.

El precio del tiempo

El tiempo tiene mucho valor y no podemos comprarlo, pero lo vendemos incluso sin saber cuánto nos queda. Queremos mantenernos en el circuito social, tener un estatus, y pensamos que de ese modo no nos vamos a sentir rechazados. Para ello entregamos lo más valioso que tenemos; el tiempo. Tu libertad. Vives en un circuito cerrado de donde no hay otra salida porque ya no sabes vivir con menos de lo que ganas, ya no sabes conformarte con lo esencial y lo fundamental. Pasas horas en el trabajo, o cambias de puesto para aumentar tus ingresos, o bien tienes dos trabajos y así comprar más cosas que deseas pero no las necesitas; más ropa de marca, móvil más moderno, coche nuevo, casa más grande, otra casa…y pagar todo esto te cuesta tu tiempo.

La palabra mágica son: vacaciones. La palabra viene del latín vacation-que significa libre de algo.

La mayoría de la gente tiene vacaciones o “está libre” un par de veces al año. Necesitan estar libre de la vida que viven, porque no se sienten felices. Y durante este tiempo de vacaciones gastan mucho dinero porque sienten que pueden disfrutar más el poco tiempo que tienen. El concepto de la libertad se reduce a unos pocos días al año, con las esperanzas puestas en la tan ansiada fecha de jubilación, y aplazamos nuestra libertad, sin reflexionar si vivimos en una esclavitud que libera, o en una libertad que esclaviza.

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