Jama el fna Marrakech zumo de naranja

Hemos viajado con un autobús durante 5 horas y media, hasta llegar a la ciudad de Marrakech. Durante el trayecto, contemplamos la transformación en el paisaje a causa de los cambios en el desnivel de altura.

Ruta desde Boumalne Dades hasta Marrakech, cruzando los Atlas

Nos dejó impresionados los paisajes y los pequeños pueblos que fuimos encontrando de camino a Marrakech, cruzando la cordillera de los Atlas.

En Marrakech no teníamos ninguna reserva de hotel, de modo que consultamos nuestra guía y encontramos uno con buenas referencias. Al llegar a la ciudad, con el mapa callejero en la mano empezamos a buscar el alojamiento.
En Marruecos eres la «víctima» perfecta para los caza turistas; mochila, mapa en mano y mirada perdida. Es como poner un caramelo delante de un colegio. No tardó mucho en acercarse un señor y preguntarnos si nos podía ayudar. La verdad, no estábamos ya dispuestos a aceptar ayuda a cambio de una recompensa económica, de modo que la rechazamos. El señor nos empezó a perseguir. No aceptó una negativa educada como respuesta. De modo que finalmente le dijimos que estábamos buscando la dirección de un hotel. El señor, amablemente se ofreció en acompañarnos a otro hotel diferente y aceptamos al pensar que el hotel de la guía probablemente estaría más lejos y además nos podría recomendar un buen alojamiento. Nos acompañó amablemente hasta la puerta del hotel. Estábamos mentalizados de que su ayuda no era desinteresada y tendríamos que darle una propina. Al llegar a la puerta del hotel, yo saqué unas monedas, las últimas que nos quedaban y se las dí. Reconozco que no era mucho, unos 20 dirhams. El señor empezó a criticarme y llamarme tacaño. Yo le dije que no tenía más, que eso era todo y que si quería, podía pedir al hotel una comisión por llevarnos, pero esa solución no le convenció. Finalmente nos metimos dentro del edificio y dejamos atrás al señor, con una mala sensación en el cuerpo.

El hotel estaba muy bien ubicado, cerca de lugares de interés como numerosos Zocos, Mezquitas y la Plaza Yamaa el Fna.

A escasos metros del hotel teníamos uno de nuestros lugares favoritos; la Plaza Yamaa el Fna. Un auténtico festival, lleno de muchedumbre las 24 horas del día; música, venta de comida y bebida ambulante, tiendas, exhibiciones con serpientes, monos, gente bailando y cantando… Allí convergen en un mismo lugar; turistas, gente local, vendedores, paseantes y un sinfín de actividades ideadas para atraer la atención. Nuestro puesto favorito; los populares puestos de venta de zumo natural, como los de la foto de portada de este artículo.

Cabe decir que en Marrakech tendrás que armarte de paciencia ya que serás objeto de interés y tratarán de venderte infinidad de actividades y objetos utilizando algunas triquiñuelas. A veces te ofrecen visitar un museo o la tienda de un amigo o familiar. Trata de ser siempre educado y entender que es el modo de vida para muchas personas que se concentran en ese lugar. Posiblemente puedas encontrar algún recuerdo que te interese y si eres hábil podrás conseguirlo a muy buen precio. Aprovecha la experiencia para desarrollar tus dotes de negociante y tus habilidades asertivas! 🙂

Puedes estar seguro que Marrakech no te dejará indiferente y vivirás infinidad de aventuras y situaciones divertidas, tal vez algunas no tanto, pero todo formará parte del recuerdo que te llevarás.
Por ejemplo, todavía recordamos al señor, paseando con una gran bandeja llena de dulces. Daba la sensación de que simplemente se desplazaba hasta otro lugar para venderlos. Nos ofreció probar uno y rechazamos la oferta, pero el señor insistió amablemente, sus gestos indicaban que simplemente nos quería dejar probar sus dulces. No me pude resistir, así que agarré uno. Instantes después, el señor se puso la mano al bolsillo y empezó a agitar las monedas para llamar mi atención, así que terminé por comprarle su dulce.

Foto de Guisante Verde Project

También recordamos al señor, vestido con una indumentaria cómo las que podéis ver en la imagen superior. Empezó a bailar delante de nosotros mientras tratábamos de cruzar una calle concurrida de tráfico. No sabíamos si detenernos en medio del paso de peatones y frenar el tráfico mientras contemplamos el baile o seguimos caminando, tratando de ignorar al señor que con tanta entrega nos deleitaba con su baile.

El tráfico en las ciudades de Marruecos es muy salvaje y si eres peatón tienes que extremar la precaución.

Después de pasar dos noches en Marrakech hemos tomamos un tren para desplazarnos hasta la ciudad de Fez. Desde allí tomaremos un vuelo que nos llevará a Italia.

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