Camellos en Marruecos

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A simple vista Merzouga tiene un paisaje áspero. La desnudez de las vistas esconde un encanto sorprendente. Una vez que descubres esta región ya nunca la borrarás de tu memoria. Todas las experiencias que puedes vivir aquí tienen una gran intensidad, y todo lo que escribiré es una descripción muy pobre de la magnitud que puedes llegar a sentir en el desierto. Depende de la dirección del viento las dunas cambian la forma, y el color depende de la luz. El desierto se transforma y nunca parece el mismo.

Nos estamos alojando en el pueblo de Hassilabied en el Auberge la Source. El alojamiento está regentado por una familia encantadora y muy trabajadores, todos colaboran. La primera noche nos animaron con una breve función con sus tambores solo para nosotros. Llevamos un rato charlando con ellos y se implican para que nuestra estancia sea agradable. Zaid es uno de los hermanos que regenta el negocio y nos ha explicado como construyeron este alojamiento. Cada mañana nos preparan un buen desayuno y podemos disfrutarlo en la terraza, con vistas a las dunas.

Hemos decidido reservar más días en este alojamiento para poder explorar mejor la zona y el pueblo de Hassilabied. Llegamos a conocer la vida cotidiana de las personas de este lugar. Hay más alegría y menos estrés. Las personas tienen menos objetos de valor, pero eso no significa que sean menos afortunados. El tiempo fluye lentamente, como si se hubiera detenido. Los niños del desierto también son nuestros compañeros durante estos días. Están en todas partes y su risa es tan penetrante que vuelvo en mis pensamientos a mi hermosa infancia, sin preocupaciones. Quieren que nos hagamos fotos con ellos y posan. Hemos leído en una guía de viajes que los turistas no deberían regalar dulces a los niños del desierto. Pero nos parece mejor que darles dinero. Es temporada baja y aquí casi no hay turistas, así que rompemos las reglas y compramos dulces para los niños. Es increíble observar que feliz les hacen los caramelos! Los niños de los países ricos ya no pueden estar satisfechos con nada y muchas veces se aburren. Tal vez nos olvidamos de disfrutar de los pequeños detalles? 
Nos sorprende mucho los conocimientos de las lenguas extranjeras de los niños. Algunos de ellos hablan hasta cinco lenguas.  Además, están familiarizados con los rasgos faciales de las personas. Me preguntaron si yo soy polaca 🙂 . Sin embargo, es fácil confundirse. Los polacos y los eslovacos somos una nación eslava con rasgos faciales similares. Seguramente tienen muchos más turistas de Polonia que de Eslovaquia, al ser un país mucho más grande. Recuerdo haberle preguntado a una niña si en el futuro le gustaría viajar. Me respondió textualmente: «Solo a las piedras no les gusta viajar«

Otro día, caminando por el desierto conocimos a un chico joven. Nos acompañó mientras subíamos las dunas y aunque sabíamos que detrás de ese gesto probablemente había una doble intención, su conducta fue siempre agradable. Al llegar a la cima de la duna abrió su mochila y comenzó a mostrar sus tesoros, fósiles, anillos, colgantes de fósiles, etc. No queríamos comprarle nada ya que preferimos llevar poco equipaje, pero al final nos convenció. Este chico me recordó a Zaid, el hermano mayor que regenta el hotel donde os alojamos. El empezó vendiendo fósiles a los turistas, y después de mucho esfuerzo y ahorrando llegaron a tener su propio hotel.

En las dunas puedes practicar diferentes actividades, entre ellas esquiar o snowboard por las dunas del desierto. Adictos a los deportes de adrenalina reservan una excursión con quad.

Esquiando en las dunas de Erg Chebbi

Nosotros nos decidimos por una excursión única. Pasear por el desierto en camellos y dormir en una jaima. Esta fue una de las mejores actividades que hicimos en Marruecos. Salimos por la tarde del pueblo con dos camellos y nuestro guía. Con el no podíamos comunicarnos casi nada ya que no hablamos ningún idioma en común.

Al llegar a la jaima nuestro guía preparó la cena. Estábamos los tres solos y dos camellos. Mientras comemos intentamos comunicarnos de alguna forma. Fue entonces cuando mi libreta y el bolígrafo se convirtieron en un gran aliado, en medio de la nada, comunicándonos con señales y dibujos. También nos reímos y aprendimos algunas palabras bereberes.

Después de la cena salimos fuera para despedirnos e ir cada uno a su jaima. Nuestro guía nos quiere decir algo, pero no entendemos lo que quiere. De toda la situación deducimos solo que un camello se ha escapado. Es una noche sin luna y estamos a oscuras completamente. Solo las estrellas son nuestras compañeras. No estamos seguros si nos preocupa más que se haya perdido el camello o que nuestro guía se marche a buscarlo el solo. Decidimos acompañarlo. No sé cuanto tiempo hemos caminado por el oscuro desierto y tampoco sé cómo nuestro guía se podía orientar. Finalmente hemos encontrado el camello y lo hemos traído de vuelta. No creo que esta experiencia formara parte de la excursión, pero valió la pena 🙂 . Hay silencio sepulcral en el desierto. Resulta hermoso oler las dunas debajo de nuestras sencillas camas, cubrirse con mantas viejas y decir buenas noches.

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