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Aventura en Marruecos con Mochila 1ªParte

La 1ªParte de nuestra Aventura en Marruecos con Mochila empieza en la ciudad de Nador. Hemos volado desde Bruselas hasta Marruecos un vuelo de Ryanair. En el aeropuerto de Nador hemos cambiado euros por dírhams y una vez fuera de la terminal empezó nuestra Aventura. No había casi nadie fuera del aeropuerto, ni buses, ni taxis y no sabíamos cómo llegar hasta la ciudad de Nador.

Viaje a Marruecos Nador
Aeropuerto de Nador

Del aeropuerto hasta Nador

Se nos acercó un taxista con un antiguo automóvil Mercedes y se ofreció a llevarnos hasta la ciudad. Nos pidió 100 dírham, hicimos rápidamente el cálculo (más o menos 10 euros) y nos pareció barato. Ahí cometimos nuestro primer error al no saber que teníamos que regatear el precio. Más adelante nos dimos cuenta de que pagamos hasta 4 veces más por ese trayecto.

Su estilo de conducción nos impresiona, aunque su forma de conducir parece habitual aquí, al igual que los numerosos burros y otros animales que comparten el tráfico. Nuestro primer objetivo era encontrar un autobús para llegar a las dunas de Merzouga. La duración del trayecto son 10 horas en autobús hasta la ciudad de Erfoud y casi una hora de automóvil hasta llegar a Merzouga.

Autobús de Nador hasta Merzouga

Nadie nos sabe responder exactamente cuando sale el autobús. Esperamos en la primera cafetería que hemos encontrado cerca de la estación. En la cafetería no hay ninguna mujer, así que yo (Romana) me sentía un poco cohibida. Los camareros solo hablan con Pablo y yo soy como el aire, ignorada por completo. Parece que Pablo va a asumir el rol de patriarca durante toda nuestra aventura en Marruecos.

Esperando en Nador

Necesito ir al servicio y me estresa el creyente orando en el estrecho pasillo que hay camino del baño. Si quiero pasar, tengo que interrumpir su oración. Otra cosa que me desconcierta es que solo hay una señal de baño, la de hombres!.  En la cafetería no hay oficialmente baño para mujeres… supongo que no es habitual las visitas femeninas en la cafetería.

Me atrevo a ir al servicio de hombres porque no tengo otra opción. El váter es un agujero en el suelo nada más. Solo hace falta entrenar un poco la postura correcta. Después de mi experiencia con el baño estoy segura de que la experiencia va a quedarse en mis recuerdos para toda la vida.

Mientras tanto Pablo fue a pagar los cafés con leche que nos habíamos tomado. En la barra del bar habían varios camareros y muy poco trabajo, a pesar de ello se podía apreciar la tranquilidad con la que todo se mueve, siempre hay tiempo. Un hombre marroquí nos dijo una frase que en ese momento no pudimos entender: La prisa mata. Después de varios días en Marruecos esa frase fue tomando sentido. La gente en Marruecos piensa realmente que las prisas y el estrés no es bueno para la salud.

Camino a las dunas de Erg Chebbi

Mapa Marruecos viaje
Tomamos un bus de Nador hasta Erfoud

Unas horas más tarde estamos sentados en un viejo autobús que nos llevará de Nador a Erfoud. Yo (Romana) quiero evitar las miradas de la gente en el autobús y observo el paisaje, tan diferente a lo que había conocido hasta ahora; El desierto, camellos, la lengua árabe y bereber que se oye en el autobús, nuevos olores, colores… Todo lo que veo, escucho y siento me hacía presagiar que nuestro viaje en Marruecos va a ser una gran aventura!

Un sentimiento nuevo que nunca antes tuve me embarga. Es una mezcla de sensaciones que me tiene poseída. Después he sabido entender lo que me pasaba, se trata del choque cultural. Me ha absorbido por completo y se ríe en mi cara!

Me da la sensación de que todos me están mirando. En realidad somos los únicos turistas que hay en el autobús. Un mes antes cuando he preparado la ruta por Marruecos pensaba solamente en vivir la aventura al máximo y mi objetivo era visitar el desierto. En una mochila hemos empaquetado lo necesario para pasar 3 semanas de aventuras en Marruecos.

Tenía una idea de lo que quería visitar, pero entre mi plan incluí varios capítulos sin plan. Sentada en ese autobús aún no se que los capítulos del viaje sin planificar son los que recordaré para siempre. Pablo esta más tranquilo, confía en mi plan aunque la primera noche en Marruecos no sabemos donde vamos a dormir.

Pasamos por diferentes ciudades y cada vez que nos quedamos en una, el conductor grita los nombres de las ciudades. Lo hace con mucha energía por si acaso alguien está dormido. Cuando llegamos a Er-Rachidía me doy cuenta de que estamos cerca de nuestro destino, la ciudad de – Erfoud.

Ciudad de Erfoud

Llegamos a la 1 de la madrugada a la Ciudad de Erfoud. Estamos solos y no somos conscientes de que no tenemos ningún sitio donde dormir esa noche. Caminamos sin rumbo por las calles casi vacías hasta que un automóvil se ha detenido a nuestra altura. Un hombre llamado Hassan nos ofrece ayuda, pero nuestra primera reacción fue de rechazo.

No imaginamos que alguien quiere ayudar a dos extranjeros, a la 2 de la madrugada, solos e indefensos. Tal vez hemos visto demasiadas series televisivas. Hassan conoce alguien que tiene un pequeño hotel y dice que no hay problema que sea tan tarde. Así que despertó al dueño del hotel y nos alojó hemos alojado allí.

Hassan es un «cazador de turistas» y a medida que pasaron los días en Marruecos nos dimos cuenta de que es habitual encontrar a personas como el en Marruecos. Hassan no quería dejarnos ir a dormir antes de pactar con nosotros una excursión con su todo terreno por el desierto. Hicimos un trato antes de ir a dormir para que nos llevara con su todo terreno hasta las dunas de Erg Chebbi. Esa noche hemos soñado con el cuento de las mil y una noches.

Álbum de fotos

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Aventura en Marruecos con Mochila 2ª Parte

Info viajes Si te perdiste la 1ª parte puedes leerla pinchando aquí

Hoy nos hemos levantado con mucha ilusión. Vamos a ver el desierto por primera vez, una de los principales motivos por los que hemos venido a Marruecos.
Miramos desde las ventana y vemos una calle muy tranquila, solamente una persona esta sentada en las escaleras. Tenemos ganas de conocer como es la vida aquí, en Marruecos.

Marruecos

Mientras desayunamos, Hassan nos muestra el itinerario que ha preparado para nosotros. Muchas veces nos repite que podemos confiar en el, que es una persona honesta. Quiere mostrarnos el mercado local en Erfoud. Conduce el todo terreno por las calles llenas de animales, gente, y otros vehículos. Nos da la sensación de que se aplican otras reglas y que reina la anarquía en el tráfico de estas calles. Sin embargo, él está acostumbrado, bromea y nos cuenta varias historias de la vida de los Bereberes.

Valía la pena visitar el mercado ya que nos encantan las especies exóticas. No queremos hacer compras todavía, porque tenemos todo el viaje por delante y llevamos unas mochilas pequeñas. Los vendedores son amables y nos intercambiamos sonrisas agradables. Tal vez sea porque tenemos un guía local?
Ya es el momento de entrar en el desierto y Hassan empieza a conducir de una manera muy agresiva hasta que llegamos a un lugar en medio de la nada y nos dice que ya hemos llegado. No sabíamos muy bien dónde, porque la foto de su itinerario parecía muy diferente a este lugar. Pero confiamos en el. Caminamos hacía un edificio abandonado, pero es solo una apariencia. De hecho es una tienda de fósiles! En su oferta tienen fósiles, también colgantes y otros adornos de fósiles. No me pude resistir y compré dos rosas del desierto.

Continuamos con la ruta hasta llegar a un asentamiento beduino. Ahí vive una familia que nos deleitará con té y deliciosos cacahuetes tostados. Nos atienden en su sala de estar. La chica joven nos enseña como se hace una alfombra. Esta actividad es una de las principales fuentes de ingresos para la familia. Al final de la visita les dejamos un poco de dinero. No conocemos el protocolo y por lo tanto les hacemos un regalo. No sabemos si esto es correcto o no porque ya hemos pagado a nuestro guía por la excursión. Tenemos dudas de si algún porcentaje de la excursión que hemos pagamos irá también a esta familia.

Continuamos nuestra ruta con el todo terreno y yo no puedo dejar de reflexionar sobre la familia de beduinos. Es la primera vez que experimenté esta sensación. En la cultura del consumismo estamos acostumbrados siempre en cambiar algo por algo. Trabajar y ganar. Recibir el salario y gastarlo. Comprar y pagar. Sonreír cuando nos hace falta. Llorar cuando nos conviene. Relacionarse con quien nos interesa. Mentir cuando nos hace falta. Aceptar injusticias. Todo esto por el ciclo infinito que mueve el dinero. El dinero genera un gran poder sobre nosotros. El miedo de quedarse sin dinero nos hace sentir indefensos. Y este miedo toma decisiones por nosotros casi toda la vida; nos esclaviza y nos obliga a tomar decisiones que realmente no queremos.
Yo sabía desde los seis años que quería estudiar en la universidad y ser una mujer libre para tomar mis propias decisiones. Ser independiente! Pero en el ciclo de la vida, me perdí varias veces. La primera vez cuando confiaba más en otras personas que en mi misma. La segunda vez cuando el poder del dinero hizo que aceptara condiciones laborales injustas.
¿Cuántas lecciones de la vida necesito para recibir para que el dinero deje de tener poder sobre mí?¿Cuántas personas en el mundo están luchando en la misma pelea?
A veces imaginamos lo que haríamos si tuviéramos mucho dinero. ¿Por qué no formulamos esta pregunta de otra manera; qué haríamos si no tuviéramos dinero? Porque nos despierta el miedo no tener dinero? Entonces, a menos que superemos ese miedo, nunca descubriremos qué habilidades tenemos realmente. Podrías ser un buen pintor o un buen poeta pero no lo vas a descubrir si estás sentado en la oficina y esperas a que un día tu jefe se fije que haces un buen trabajo y te ascienda.
Estoy tan concentrada en mis reflexiones que casi no me doy cuenta que hemos llegado al segundo destino. Estamos en frente de la Casa de los Cristales, a 14 kilómetros de Merzouga, dirección Taouz, en el camino que lleva a las minas de Mefis.

Ahmed nos da la bienvenida y habla sobre el estilo de vida que llevan. La casa de los cristales ofrece un lugar de reunión y convivencia, y un abanico de actividades, con el objetivo de lograr la armonía del ser humano. En su proyecto personal se dedican a:

  • Preparación, siembra, plantación, seguimiento y recogida de cosechas según la estación.
  • Yoga, meditación, pranayama, mantras.
  • Diferentes formas de sanar a través de la alimentación.
  • Biodanza.
  • Masajes y cuidados estéticos.
  • Alambique, elaboración de aceites esenciales.
  • Excursiones y paseos por los alrededores.

La casa tiene muy buena energía. Nos ofrecen mermelada de dátiles, pan y té. Todo estaba muy bueno y fresco!  Es de estos lugares que tienes ganas de volver otra vez. Pero nunca será lo mismo como por la primera. Charlamos relajadamente y conectamos muy bien. Pero el tiempo pasa y tenemos que ir a otro destino por el desierto.

Llegamos a un lugar donde un grupo toca música étnica. También nos encontramos allí con otros turistas. La verdad es que no es un lugar que nos entusiasme mucho. Parece como una especie de circo diseñado solo para turistas. Cuando terminan la actuación esperan que los turistas les gratifiquen con un premio, y si es posible en metálico.

Música tradicional en Marruecos

Estamos ya un poco cansados de tantas emociones extremas. Ya podemos divisar las dunas. ¡Por fin hemos llegado! ¡Las dunas de erg chebbi!
Un niño con un zorro del desierto en sus brazos nos da la bienvenida. La desnudez del paisajes sugiere que este lugar se convertirá en uno de nuestros viajes preferidos.

Niño con zorro en Marruecos
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En breve publicaremos la 3ª parte de nuestra: Aventura en Marruecos con Mochila 🙂

Aventura en Marruecos con Mochila 3ª Parte

Info viajes 1ª Parte2ª parte

A simple vista Merzouga tiene un paisaje áspero. La desnudez de las vistas esconde un encanto sorprendente. Una vez que descubres esta región ya nunca la borrarás de tu memoria. Todas las experiencias que puedes vivir aquí tienen una gran intensidad, y todo lo que escribiré es una descripción muy pobre de la magnitud que puedes llegar a sentir en el desierto. Depende de la dirección del viento las dunas cambian la forma, y el color depende de la luz. El desierto se transforma y nunca parece el mismo.

Nos estamos alojando en el pueblo de Hassilabied en el Auberge la Source. El alojamiento está regentado por una familia encantadora y muy trabajadores, todos colaboran. La primera noche nos animaron con una breve función con sus tambores solo para nosotros. Llevamos un rato charlando con ellos y se implican para que nuestra estancia sea agradable. Zaid es uno de los hermanos que regenta el negocio y nos ha explicado como construyeron este alojamiento. Cada mañana nos preparan un buen desayuno y podemos disfrutarlo en la terraza, con vistas a las dunas.

Hemos decidido reservar más días en este alojamiento para poder explorar mejor la zona y el pueblo de Hassilabied. Llegamos a conocer la vida cotidiana de las personas de este lugar. Hay más alegría y menos estrés. Las personas tienen menos objetos de valor, pero eso no significa que sean menos afortunados. El tiempo fluye lentamente, como si se hubiera detenido. Los niños del desierto también son nuestros compañeros durante estos días. Están en todas partes y su risa es tan penetrante que vuelvo en mis pensamientos a mi hermosa infancia, sin preocupaciones. Quieren que nos hagamos fotos con ellos y posan. Hemos leído en una guía de viajes que los turistas no deberían regalar dulces a los niños del desierto. Pero nos parece mejor que darles dinero. Es temporada baja y aquí casi no hay turistas, así que rompemos las reglas y compramos dulces para los niños. Es increíble observar que feliz les hacen los caramelos! Los niños de los países ricos ya no pueden estar satisfechos con nada y muchas veces se aburren. Tal vez nos olvidamos de disfrutar de los pequeños detalles? 
Nos sorprende mucho los conocimientos de las lenguas extranjeras de los niños. Algunos de ellos hablan hasta cinco lenguas.  Además, están familiarizados con los rasgos faciales de las personas. Me preguntaron si yo soy polaca 🙂 . Sin embargo, es fácil confundirse. Los polacos y los eslovacos somos una nación eslava con rasgos faciales similares. Seguramente tienen muchos más turistas de Polonia que de Eslovaquia, al ser un país mucho más grande. Recuerdo haberle preguntado a una niña si en el futuro le gustaría viajar. Me respondió textualmente: «Solo a las piedras no les gusta viajar«

Otro día, caminando por el desierto conocimos a un chico joven. Nos acompañó mientras subíamos las dunas y aunque sabíamos que detrás de ese gesto probablemente había una doble intención, su conducta fue siempre agradable. Al llegar a la cima de la duna abrió su mochila y comenzó a mostrar sus tesoros, fósiles, anillos, colgantes de fósiles, etc. No queríamos comprarle nada ya que preferimos llevar poco equipaje, pero al final nos convenció. Este chico me recordó a Zaid, el hermano mayor que regenta el hotel donde os alojamos. El empezó vendiendo fósiles a los turistas, y después de mucho esfuerzo y ahorrando llegaron a tener su propio hotel.

En las dunas puedes practicar diferentes actividades, entre ellas esquiar o snowboard por las dunas del desierto. Adictos a los deportes de adrenalina reservan una excursión con quad.

Esquiando en las dunas de Erg Chebbi

Nosotros nos decidimos por una excursión única. Pasear por el desierto en camellos y dormir en una jaima. Esta fue una de las mejores actividades que hicimos en Marruecos. Salimos por la tarde del pueblo con dos camellos y nuestro guía. Con el no podíamos comunicarnos casi nada ya que no hablamos ningún idioma en común.

Al llegar a la jaima nuestro guía preparó la cena. Estábamos los tres solos y dos camellos. Mientras comemos intentamos comunicarnos de alguna forma. Fue entonces cuando mi libreta y el bolígrafo se convirtieron en un gran aliado, en medio de la nada, comunicándonos con señales y dibujos. También nos reímos y aprendimos algunas palabras bereberes.

Después de la cena salimos fuera para despedirnos e ir cada uno a su jaima. Nuestro guía nos quiere decir algo, pero no entendemos lo que quiere. De toda la situación deducimos solo que un camello se ha escapado. Es una noche sin luna y estamos a oscuras completamente. Solo las estrellas son nuestras compañeras. No estamos seguros si nos preocupa más que se haya perdido el camello o que nuestro guía se marche a buscarlo el solo. Decidimos acompañarlo. No sé cuanto tiempo hemos caminado por el oscuro desierto y tampoco sé cómo nuestro guía se podía orientar. Finalmente hemos encontrado el camello y lo hemos traído de vuelta. No creo que esta experiencia formara parte de la excursión, pero valió la pena 🙂 . Hay silencio sepulcral en el desierto. Resulta hermoso oler las dunas debajo de nuestras sencillas camas, cubrirse con mantas viejas y decir buenas noches.

Aventura en Marruecos con Mochila 4ª Parte

Las despedidas nunca son fáciles. Pero la aventura deja de serla si uno se queda en el mismo lugar por mucho tiempo y haciendo lo mismo. Nuestro amigo Hassan nos lleva a la ciudad de Erfoud. Antes de tomar el autobús, tenemos 2 horas libres así que vamos a explorar el mercado local.

A partir de ahora no tenemos ninguna reserva de hotel. La adrenalina aumenta en la sangre cuando se acerca la noche en un lugar desconocido y, no sabemos donde vamos a dormir 🙂 . No somos naífs y ahora ya entendemos que la mayoría de la gente que se nos acerca nos quiere vender algo o meternos en una tienda con alfombras y otros artículos. Andamos por el mercado y se acera un chico que se presenta como Ahmed. Dice que se dirige en la misma dirección y que podemos visitar la tienda de su amigo. En el tiempo que llevamos en Marruecos, hemos aprendido dos cosas.

  1. Quieras o no, acabas metido en una tienda.
  2. Casi cada lugar que parece una exposición o museo al final se acaba transformando en un comercio.

En la tienda del amigo de Ahmed nos intentan vender algún artículo de su amplia oferta. Finalmente no compramos nada, pero Ahmed se alegra porque hemos aceptado una oferta para hospedarnos en el hotel de su familia en la siguiente ciudad a la que viajamos. No sabemos en que condiciones está el hotel, solo tenemos un papel con la dirección donde vamos a dormir esta noche. Lo pasamos bien con ellos, tomamos té (ellos lo llaman whisky bereber), tocaron los tambores…  La diversión espontánea comienza en la tienda. Tal vez en el té han mezclado algo? 🙂


Se acerca la hora de tomar el autobús hacía Tinerhir. En el autobús viaja un grupo de mujeres que están sentadas detrás de nosotros. Admiran mi cabello rubio y me dicen algo en lengua bereber, que por supuesto no entiendo. Pensé que tal vez querían que me quitara el pañuelo. Cuando me quité el pañuelo para mostrarles mi cabello, comenzaron a hacer señales para que no me lo quitara. Entendí que para ellos una cosa tan íntima como dejar ver el cabello no me lo pedirían.  El encuentro de diferentes culturas siempre te enseña una nueva visión de la realidad. En la cultura occidental nos gusta mostrar a los que nos rodea todo lo que nos gusta o de lo que estamos orgullosos.

Llegamos a Tinerhir por la tarde.  Uno de los empleados del hotel organiza para nosotros una excursión al día siguiente por las gargantas del Todra y pueblos beduinos. Salimos por la mañana y todo el día estamos disfrutando del senderismo y las hermosas vistas a los fértiles oasis de este lugar tan insólito. Por el camino encontramos a varios pastores y nos paramos a charlar amistosamente.

Más tarde, descansamos en un asentamiento beduino con una familia que nos invitó a tomar té. Al final de la excursión nuestro guía nos llevó a la casa de su amigo.  Nos sentamos en su sala de estar. La madre le la familia me enseña como se hace una alfombra. Pero si hay una cosa en el mundo que no quiero aprender nunca, es hacer alfombras, coser, zurcir, bordar y similares. Lo tengo muy claro. Este tipo de trabajos no son para mí, prefiero incluso cortar leña con mi padre. El hijo habla con Pablo y está averiguando qué nivel tengo de los «trabajos femeninos». Está animando a Pablo para que vaya con el a cazar y yo con su madre podemos cocinar y continuar con al alfombra . No aceptamos su oferta y seguimos nuestro camino a la ciudad para tomar el té y descansar. Una vez más, nos encontramos en un mundo masculino donde no todos están cómodos con mis visitas a la cafetería – tetería.

Volvemos al alojamiento y después de cenar, uno de los empleados que trabaja en la recepción nos anima para ir a la boda de su primo. Dice que no podemos perder la oportunidad! Sinceramente no queremos ir, ya que nos imaginamos una boda como en el mundo occidental. No tenemos la ropa adecuada. Mi peinado no es apropiado. No tengo zapatos…No tenemos ningún regalo, y otras mil cosas que se nos ocurre para ir a una boda. Pero por qué no podemos a veces saltarnos el protocolo? Entonces fuimos a la boda marroquí.
Entramos a la casa del novio y tan pronto como llegamos, nos mostraron dos salas. Nos dicen que una es para los hombres y la otra es para las mujeres. Empiezo a preocuparme un poco. Enseguida tratan de dirigirme a la sala de las mujeres. Veo a unas 20 mujeres en la sala. El anfitrión de la casa me explica un montón de razones por las que debería ir al salón de mujeres. Cuando alguien intenta convencerme de algo que no quiero siempre encuentro alguna razón para no hacerlo. No me convencerán. En Eslovaquia hay un dicho que dice: Cuando quieren cazar al pajarito, le cantan bonito (Keď vtáčka lapajú, pekne mu spievajú).  
Entonces me voy con Pablo a la sala de los hombres y yo soy la única mujer. Todo el mundo me mira. No puedo decir que estas fueran miradas desagradables. Me tratan bien. Bebemos juntos té, comemos algo típico. En la sala de los hombre hay mucha diversión. A veces el ruido y la risa fuerte interrumpe la voz del camarero que siempre viene con la mismas preguntas; te sientes bien aquí en la sala de los hombres? No te gustaría estar más en la sala de las mujeres? Hay mucha diversión ahí, hacen alfombras etc…
No me acuerdo el tiempo que hemos pasado en la sala de los hombres, pero a la quinta vez que venía el camarero para explicarme las ventajas que tiene para mí entrar en la sala de las mujeres, pierdo la paciencia y con Pablo decidimos que nos vamos al hotel. Les agradecemos la hospitalidad y nos despedimos. Vamos a dormir llenos de nuevas emociones.
Por la mañana nos marchamos del hotel. El recepcionista nos intenta convencer para ir otra vez a la boda. Que hoy es un día todavía más divertido. Hoy van a bailar. Las bodas marroquís duran varios días. Seguro tiene que ser divertido aunque también tienen que bailar separados; hombres y mujeres. No, gracias. Respeto sus costumbres así que es mejor marchar en lugar de pasar otro día bailando en la sala de los hombres. Porque a mi no me meten sola en la sala de las mujeres nunca!

Aventura en Marruecos con Mochila 5ª Parte

Nueva ciudad, nueva oportunidad. La oportunidad de conocer mejor la vida en Marruecos y sus costumbres. De Tinerhir a Boumalne Dades son unos 53 kilómetros por carretera.  Boumalne Dades es una capital administrativa de la región donde se encuentra. Tiene unos 12.500 habitantes y está situada al sur de Marruecos, en el valle del río Dades y a casi 1.600 m. de altitud. Las aguas del río Dades nacen en el Alto Atlas y es un río altamente estacional. La mayoría de sus habitantes son de etnia bereber.

Al parar el autobús, había mucha gente alrededor, algunos de ellos buscando algún turista despistado como nosotros. Se nos acercó un chico joven y nos preguntó si necesitamos ayuda. Le preguntamos por algún alojamiento, así que nos acompañó hasta un pequeño hotel llamado Auberge Tamazirt. No era para nada opulento pero la ubicación era estupenda. De todas maneras pasaremos poco tiempo en el hotel, ya que estamos aquí principalmente para conocer la ciudad y las maravillas naturales y arquitectónicas de la región.

La mayoría de los alojamientos de Marruecos en los que hemos estado tienen muy buena relación calidad/precio. Nosotros queremos conocer como se vive en Marruecos y probar los alojamientos pequeños, sencillos y apoyar los negocios familiares.  Cerca del alojamiento hay un mercado, restaurantes, cantinas y otros servicios. Esta ciudad es pequeña pero muy cerca de algunos atractivos turísticos naturales y por eso creo que la población local está acostumbrada a  los turistas. No obstante aquí es la primera vez que en Marruecos alguien se ofendió por mi forma de vestir, tal vez por no tener el cabello cubierto. A un señor mayor no le gustó algo sobre mí, pero no sé qué me estaba diciendo porque no lo entendí. Marruecos es un país musulmán liberal, aunque yo seguí las reglas básicas de vestimenta.

Vamos a tomar un taxi colectivo porque queremos visitar unas formaciones geológicas que le llaman Dedos de Mono o el Cerebro del Atlas. Están a tan solo 15 kilómetros de la ciudad.  Pagamos unos 20 dírhams (2 euros) por este tramo. Otras 3 mujeres también esperan para tomar el taxi como nosotros. El taxista actúa no solo como conductor, sino también como policía moral. Pablo se sentó conmigo en el asiento de atrás. Pero ha cometido un error: las otras mujeres tenían que sentarse junto a mi. El conductor se enfadó y gritó algo en francés ya que las mujeres y hombres tienen que sentarse separados! Sin mezclarse! Cada uno en su sitio!
Durante los 20 minutos de viaje en taxi, escuchamos canciones con algunos extractos del Corán. Una mujer sale del taxi y otras mujeres suben. Probablemente este taxi hace la función de minibús. Bajamos del taxi cerca de los Dedos de Mono.

Dedos de Mono
Formaciones geológicas – Dedos de Mono

Empezamos a ir por el sendero y junto a nosotros comenzó a caminar un niño de unos 11 años. Es interesante ya que el niño no habla con nosotros. Lo que hemos entendido de toda la situación es que nos quiere guiar. No estamos interesados en tener un guía pero como se lo explicamos? Este niño no debería estar en la escuela? Por qué está esperando turistas y prefiere pasar su día sin ir a la escuela? La educación en Marruecos es gratuita y obligatoria entre las edades de 7 a 13 años de edad. A sí que el niño nos hace compañía por los cañones y valles de este lugar. Por el camino encontramos mujeres lavando la ropa en el río y secándola en los arbustos circundantes. Algunos cañones son muy estrechos y llenos de agua. Tenemos que quitarnos los zapatos para poder cruzar. Es el mes de marzo y el agua del valle está bastante fría. Al final nuestro pequeño «guía» nos ayudó en la ruta a encontrar lugares interesantes, así que le hemos dado algo de dinero.

Se hace tarde y queremos regresar a la ciudad de Boumalne Dades. Estamos pensando en cómo llamar al taxi desde este sitio tan remoto. Empezamos a caminar, pero tenemos 15 kilómetros hasta la ciudad. Hacemos autostop y se para una vieja furgoneta Volkswagen camper con dos viajeros jóvenes alemanes, Eva y Christian. Son muy amables y nos llevan hasta la ciudad.

Cada vez que nos subimos a un vehículo con algunos desconocidos empieza una conversación sin prejuicios ni pretensiones. Es posible que nunca nos volvamos a ver de nuevo, pero en ese momento nos ayudaron y nos damos cuenta nuevamente de la importancia que tiene la ayuda desinteresada. Hablamos sobre nuestros viajes. Les gusta Marruecos y lo visitan con mucha frecuencia.
En este viaje por Marruecos nunca estamos solos. Siempre hay gente que se acerca. Casi siempre son encuentros agradables…Se hace tarde, comemos algo típico en una cantina local, el Tajine. La comida es buena y económica, el plato nos ha costado más o menos 5 euros. Regresamos al hotel para preparar los planes del día siguiente. Visitaremos las Gargantas del Dadès que empiezan a 27 km al norte de Boumalné de Dadès.

Las Gargantas del Dadès se llaman así por el río Dadés que las erosiona. Todo el Valle del Dadès cuenta con numerosas Kasbash habitadas y en buen estado.  Con su color ocre se confunden fácilmente con el terreno. Tenemos un gran interés por la arquitectura local ya que normalmente dice mucho de la cultura y los recursos naturales de la zona.

Al día siguiente tomamos un taxi que nos dejó cerca de las Gargantas del Dadès. Durante el trayecto hemos visto algunos miradores donde se puede parar y contemplar el desfiladero, con unas vistas espectaculares. En algunos miradores también hay restaurantes y hoteles, al cual llegan numerosos autobuses con turistas de Europa. Tenemos todo el día para recorrer y descubrir este lugar.

Para regresar al hotel hacemos autostop y se detuvo un chico marroquí que se ofreció llevarnos hasta la ciudad.
Al día siguiente tenemos que continuar con la ruta hasta Marrakech. Son 300 kilómetros y alrededor de 5,5 horas circulando por una carretera, cruzando la Cordillera Atlas, llena de serpentinas, desniveles y hermosas vistas.

Aventura en Marruecos con Mochila 6ª Parte

Hemos viajado con un autobús durante 5 horas y media, hasta llegar a la ciudad de Marrakech. Durante el trayecto, contemplamos la transformación en el paisaje a causa de los cambios en el desnivel de altura.

Ruta desde Boumalne Dades hasta Marrakech, cruzando los Atlas

Nos dejó impresionados los paisajes y los pequeños pueblos que fuimos encontrando de camino a Marrakech, cruzando la cordillera de los Atlas.

En Marrakech no teníamos ninguna reserva de hotel, de modo que consultamos nuestra guía y encontramos uno con buenas referencias. Al llegar a la ciudad, con el mapa callejero en la mano empezamos a buscar el alojamiento.
En Marruecos eres la «víctima» perfecta para los caza turistas; mochila, mapa en mano y mirada perdida. Es como poner un caramelo delante de un colegio. No tardó mucho en acercarse un señor y preguntarnos si nos podía ayudar. La verdad, no estábamos ya dispuestos a aceptar ayuda a cambio de una recompensa económica, de modo que la rechazamos. El señor nos empezó a perseguir. No aceptó una negativa educada como respuesta. De modo que finalmente le dijimos que estábamos buscando la dirección de un hotel. El señor, amablemente se ofreció en acompañarnos a otro hotel diferente y aceptamos al pensar que el hotel de la guía probablemente estaría más lejos y además nos podría recomendar un buen alojamiento. Nos acompañó amablemente hasta la puerta del hotel. Estábamos mentalizados de que su ayuda no era desinteresada y tendríamos que darle una propina. Al llegar a la puerta del hotel, yo saqué unas monedas, las últimas que nos quedaban y se las dí. Reconozco que no era mucho, unos 20 dirhams. El señor empezó a criticarme y llamarme tacaño. Yo le dije que no tenía más, que eso era todo y que si quería, podía pedir al hotel una comisión por llevarnos, pero esa solución no le convenció. Finalmente nos metimos dentro del edificio y dejamos atrás al señor, con una mala sensación en el cuerpo.

El hotel estaba muy bien ubicado, cerca de lugares de interés como numerosos Zocos, Mezquitas y la Plaza Yamaa el Fna.

A escasos metros del hotel teníamos uno de nuestros lugares favoritos; la Plaza Yamaa el Fna. Un auténtico festival, lleno de muchedumbre las 24 horas del día; música, venta de comida y bebida ambulante, tiendas, exhibiciones con serpientes, monos, gente bailando y cantando… Allí convergen en un mismo lugar; turistas, gente local, vendedores, paseantes y un sinfín de actividades ideadas para atraer la atención. Nuestro puesto favorito; los populares puestos de venta de zumo natural, como los de la foto de portada de este artículo.

Cabe decir que en Marrakech tendrás que armarte de paciencia ya que serás objeto de interés y tratarán de venderte infinidad de actividades y objetos utilizando algunas triquiñuelas. A veces te ofrecen visitar un museo o la tienda de un amigo o familiar. Trata de ser siempre educado y entender que es el modo de vida para muchas personas que se concentran en ese lugar. Posiblemente puedas encontrar algún recuerdo que te interese y si eres hábil podrás conseguirlo a muy buen precio. Aprovecha la experiencia para desarrollar tus dotes de negociante y tus habilidades asertivas! 🙂

Puedes estar seguro que Marrakech no te dejará indiferente y vivirás infinidad de aventuras y situaciones divertidas, tal vez algunas no tanto, pero todo formará parte del recuerdo que te llevarás.
Por ejemplo, todavía recordamos al señor, paseando con una gran bandeja llena de dulces. Daba la sensación de que simplemente se desplazaba hasta otro lugar para venderlos. Nos ofreció probar uno y rechazamos la oferta, pero el señor insistió amablemente, sus gestos indicaban que simplemente nos quería dejar probar sus dulces. No me pude resistir, así que agarré uno. Instantes después, el señor se puso la mano al bolsillo y empezó a agitar las monedas para llamar mi atención, así que terminé por comprarle su dulce.

Foto de Guisante Verde Project

También recordamos al señor, vestido con una indumentaria cómo las que podéis ver en la imagen superior. Empezó a bailar delante de nosotros mientras tratábamos de cruzar una calle concurrida de tráfico. No sabíamos si detenernos en medio del paso de peatones y frenar el tráfico mientras contemplamos el baile o seguimos caminando, tratando de ignorar al señor que con tanta entrega nos deleitaba con su baile.

El tráfico en las ciudades de Marruecos es muy salvaje y si eres peatón tienes que extremar la precaución.

Después de pasar dos noches en Marrakech hemos tomamos un tren para desplazarnos hasta la ciudad de Fez. Desde allí tomaremos un vuelo que nos llevará a Italia.

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